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martes, 3 de mayo de 2011

¿Quién dijo Pizza Amore?

Hoy les iba a enseñar a hacer cupcakes veganos de vainilla con frosting de peanut butter, peeero... Pfff! Fracaso total.

Moraleja: nunca crean que una receta les saldrá a la primera. (Y tampoco se sientan con mucha libertad de cortar la proporción de los ingredientes para hacer 12 cupcakes en lugar de 24.)

En fin, lo intentaré otro día porque hoy me espera una tesis que hacer.

Dicho ésto les pregunto, cuando están tristes tristes porque no les salieron los cupcakes ¿qué mejor que una pizza de higo con mozarella?

¿Quién dijo Pizza Amore?



No les voy a mentir diciéndoles que es la mejor pizza que he comido (porque esa es la pizza de cuatro quesos de L'Ermitaño en Miguel Ángel de Quevedo) pero es una buena pizza y sobre todo tiene tres carcterísticas que son enormemente apreciadas por esta fellow vegetariana:

1. Vegetarian friendly
A pesar de que no todos los platillos son vegetarianos hay varias opciones vegetarianas: doble queso con orégano, queso roquefort, queso de cabra con jitomate deshidratado, queso parmesano y champiñones. Además hay una pizza de higo con jamón serrano en frío que, si la piden sin jamón serrano, es deliciosa y totalmente vegetariana. La ensalada Amore también es buena.

En cuanto a opciones vegetarian friendly le doy un 6.



2. Comida rápida
Esta parte es súper importante, y es que cuando hay que comer en la calle y con prisa los vegetarianos somos los que peor la pasamos (y los veganos ni se diga, pero esta reseña no es vegan friendly). Si no es un subway de vegetales, son garnachas de requesón y todo frito. La maravilla de Pizza Amore es que siempre tienen un par de pizzas preparadas o a punto de salir del horno y siempre hay una opción vegetariana. Entras, pides tu rebanada de pizza, una botella de agua/chela/refresco y en 20 minutos estás fuera.

En la categoría de comida rápida le doy un 9, y eso porque a veces hay que esperar tantito a que la pizza que queremos salga del horno. Pero lo vale con tal de comer pizza recién sacada del horno.

3. Pet-friendly
Ya con esto tiene puntos extra para mi. Me encantan los lugares pet friendly y si conocen alguno por favor compártanlo que tengo en construcción un post sobre lugares pet friendly en la Ciudad de México. Además Pizza Amore es auténticamete pet friendly, no es de esos lugares que se contenta con poner una sección afuera para mascotas y fumadores, la parte de adentro del lugar (que honestamente suele ser muy pequeña, pero beh... algo es algo) también la pueden utilizar nuestros adorados cuadrúpedos.

En pet-friendlyness le doy un 10.



Y no es caro. Las rebanadas cuestan entre 20 y 25 pesos y hay promociones pizza + refresco a precios razonables. Acá el menú:




Tiene varias sucursales: dos en Condesa , del Valle, Polanco, Zona Rosa, Prado Norte, Perinorte, y hasta una en Cancún y otra más en Cholula por si ocupan.

Para más información http://www.pizzaamore.com.mx/

Besitos,

jueves, 3 de marzo de 2011

The Green Corner


Interior de la tienda de The Green Corner en Coyoacán


Hace varios años, The Green Corner comenzó una aventura que nadie se había atrevido a emprender en México: crear una cadena de tiendas 100% orgánicas en un país donde, entre las tortas cubanas, las garnachas grasientas y los fast foods, parecía haber poco espíritu de healthy living. Lo hizo, además, en una ciudad donde abundan las dificultades económicas y donde la mayoría de las personas prefiere gastar su dinero en bienes de consumo fabricados por trasnacionales que se asocian con imagen y con estatus, que en jitomates sembrados sin el uso de presticidas tóxicos.

A la fecha, el éxito económico de esta empresa no es del todo claro. Por una parte está la muy concurrida sucursal de La Condesa, cuya cafetería desde hace años se consolidó como un sitio trendy para echar el desayuno dominguero (los chilaquiles rojos deben ser de los mejores de toda la ciudad) y goza de una afluencia constante de comensales. Y por otra está la sucursal de Coyoacán (por cierto: fue el primer edificio en funcionar con energía 100% fotovoltaica de México), la cual se ha visto obligada en los últimos años a cerrar sus puertas de forma temporal al menos un par de veces.

Las mismas inequidades son comunes en el abasto de las tiendas: mientras que en las sucursales de La Condesa y Polanco es posible encontrarse con anaqueles relativamente llenos que nos recuerdan a una tienda orgánica de algún pueblo universitario californiano, los pasillos de la sucursal de Coyoacán recuerdan más bien a los de un supermercado en Cracovia en los años inmediatamente posteriores a la caída del muro: estantes casi vacíos, productos espaciados entre sí para evitar que los anaqueles se vean pelones, una ligera sensación de que eres la única persona en toda la tienda.

Lo que sí está padre de The Green Corner es que las sucursales de Coyoacán y la Condesa cuentan con cafeterías, las cuales, aunque omnívoras, presentan excelentes opciones para vegetarianos y veganos. De lunes a viernes, The Green Corner ofrece menú del día ovolactovegetariano y otro macrobiótico/vegano, ambos hechos con ingredientes orgánicos.



Menú del día

Hace poco acudí a la cafetería de la sucursal de Coyoacán --fue reinaugurada hace unos meses, espero que ya no tengan que volverla a cerrar-- a probar este menú. Para ser honesto, tengo poca experiencia en lo que a comida macrobiótica refiere: sólo la he comido en México, y han sido pocas las ocasiones en las que lo he hecho.

La comida macrobiótica no es necesariamente vegana, pues más bien se caracteriza por incluir muchos granos y productos de soya. La comida macrobiótica puede incluir, según algunos, pescado. Sin embargo, el menú macrobiótico que preparan en The Green Corner es completamente vegano.

Los tres tiempos del menú de The Green Corder incluían una sopa, un plato de arroz integral acompañado de zanahorias curtidas, acelgas y camotes hervidos, así como una cazuela de tofu, por $90 pesos. Al ser macrobiótico, y a la usanza del lejano oriente, la comida se acompaña de te verde.





Todo estaba bastante rico, sobre todo la cazuela de tofu, que tenía un caldo espeso y lleno de sabor. Las verduras estaban deliciosas, y el arroz estaba bien cocinado (hay lugares donde no saben preparar el arroz integral: aquí sí). Si acaso, sólo la sopa pecaba un poco de monótona (el caldo sabía a poco más que soya), aunque no estaba mal.

La carta, sin embargo, está LLENA de opciones vegetarianas y veganas, muchas de las cuales se veían bastante suculentas. Los precios, aunque ligeramente más altos que los de los restaurancillos informales de Coyoacán, se justifican en tanto que la producción orgánica no se caracteriza tanto por ser baja en costos.

El restaurante de The Green Corner ha tenido muchas inconsistencias para mantener un menú, debido sobre todo a las dificultades que conlleva el obtener productos orgánicos en México. La producción orgánica en este país sigue estando en manos de pequeños agricultores, lo cual tiene ventajas y desventajas. La ventaja es que beneficia a pequeñas comunidades que de otra forma estarían marginadas de la economía y la desventaja es sus sistemas de distribución no son ni remotamente tan efectivos como los de la argicultura corporativa. Sin embargo, mi opinión es que debemos seguir apoyando a los pequeños productores para que puedan volver más eficiente su producción pues, aunque es posible que en el inter nos veamos de pronto desabastecidos de algunos productos, en el largo plazo será lo mejor y más justo para todos si esos agricultores prosperan.

Hace algunos años recuerdo que el menú de The Green Corner era bastante limitado y un poco desabrido. Sin embargo, creo que el lugar se ha renovado muy bien y que la gente de The Green Corner ha hecho grandes esfuerzos por diseñar platillos ricos, nutritivos, muy bien presentados, e incluso gourmets. Recomiendo el menú macrobiótico como una experiencia culinaria diferente, y la cafetería en general por su amplia variedad de alimentos vegetarianos. Los precios están en el mismo rango que Sanborn's, Vip's y todas esas cadenas de comida aburrida y no orgánica, con la diferencia de que aquí recibes comida de buena calidad y tienes muchas más opciones vegetarianas.

--

www.thegreencorner.org


The Green Corner
Sucursal Coyoacán
Av. Miguel Angel de Quevedo No 353
(Planta Alta)

De 8 a 18 horas
Abierto de lunes a domingo

The Green Corner
Sucursal La Condesa
Mazatlán Num. 81 locales 1, 2, y 3
Esq. Fernando Montes de Oca
Col. Condesa. México
De 8.30 a 22 hrs
Abierto de lunes a domingo

jueves, 25 de junio de 2009

Restaurante Radha Madhava


adentro del lugar


Hace unos cuantos meses recibí un alentador correo de una de las lectoras del sitio. Transcribo una parte del mismo a continuación:

“La razón principal por la que les escribo es para hacer la recomendación de un lugar (el restaurante Radha Madhava) [...] La comida es lacto vegetariana, Krishna, pero a veces hay opciones veganas. El menú cambia diariamente y te sirven ensalada, sopa, arroz o pasta y dos guisados, agua y postre por 50 pesos. Para acompañar el menú te ofrecen pan integral, samosas y a veces también chutney, unas salsas que se elaboran con diferentes frutas, tienen sabores agridulces y picantes. [En el restaurante Radha Madhava] la comida es deliciosa. Para mí no tiene comparación y sería sacrílego no compartirlo con la multitud."
Minerva nos platica un poco más sobre la elaboración de platillos en el restaurante:
"Para preparar los platillos utilizan diversidad de especias que al combinarse logran esos sabores que no se encuentran en cualquier parte, además de que mucho de lo que preparan son platillos tradicionales de la cocina indú, por ejemplo las samosas, que son unas empanadas hechas a base de harina integral que a veces va mezclada con diferentes granos como el ajonjolí, y que van rellenas de diversos guisados. O las koftas, que son vegetales capeados (sin huevo) servidos con salsa. Se puede disfrutar de un ambiente tranquilo y de un buen servicio. Pero lo más importante: esta comida no sólo alimenta el cuerpo. De verdad, como creen los devotos de Krishna, se siente que alimenta el espíritu y todo esto sin necesidad de carne."

En la redacción de Vegeméxico tomamos ávida nota de la recomendación y nos prometimos ir a visitar el restaurante cuanto antes. A mí me emocionó mucho la idea pues, a pesar de ser una ciudad grande, cosmopolita y multicultural, las posibilidades de comer comida indú en la ciudad de México son bastante, bastante limitadas. Sólo se puede comer en el Tandoor de Polanco (desembolsando un promedio de 200 pesos por persona) y en los ocasionales Hare Krishna.

En lo personal tenía casi un año sin comer samosas, y la idea de descubrir un lugar en el DF que se especializara en comida indú (sin duda una de las cocinas vegetarianas más complejas y ricas del planeta) despertó el frenesí de mi goloso interior. Sin embargo, apenas unos días después de que recibiéramos el correo se desató la locura de la gripe porcina, y como ustedes ya saben, los restaurantes en la ciudad de México cerraron sus puertas por dos semanas, por lo que la visita oficial de la comitiva vegemexicana al Radha Madhava se tuvo que posponer un poco.
La espera finalizó hace tres sábados, cuando por fin tuvimos la oportunidad de acudir. Se trata, efectivamente, de un sitio que queda fuera de lo que normalmente consideramos el espectro de influencia del vegetarianismo (está en San Andrés 25, Col. Parque San Andrés entre Tlalpan y Virginia, a unas diez cuadras del Metro General Anaya, muy cerca de la clínica del Issste de Churubusco) .

El lugar no tiene carta, sino que el menú del día es la única opción (cosa que podría presentar un problema para los veganos, pues el día en que fuimos el plato fuerte era una orden de tacos dorados rellenos con requesón). Al centro de la mesa va un chapati y una samosa (pan redondo y empanada de verduras al curry, acompañadas de chutney de tamarindo, muy sabroso), y los tres tiempos del menú incluyen sopa (el día que fuimos era de espinacas con coditos), ensalada (un montículo de hierbas un poco insípido pero aceptable), y plato fuerte (aquel sábado nos tocó la experiencia un tanto excéntrica de comernos la salsa verde de los ya mencionados tacos con pan hindú, acompañado de verduritas).
Para refrescarse: un vasote de agua del día (a nosotros nos tocó la de papaya, espesa, fría, sabrosa). Básicamente, se trata de una comida llenadora y abundante en un ambiente simple, rodeado de cuadros de Krishna, a un precio muy decente (50 pesos
por todo lo mencionado).

El lugar en definitiva vale la pena. Lo malo quizá sea que la cuestión indú es apenas un toque, no algo consistente (como ya mencioné, comí tacos dorados) por lo que los vegetarianos seguiremos en espera de que se abra un restaurante de comida de la India que sea auténtico y vegetariano al mismo tiempo (aunque si a alguno de los lectores le gustaría dispararme un viaje al Punjab para aprender recetas vegetarianas con la idea de que luego lo abramos juntos, no creo que me negaría)

Muchas gracias a Minerva Spíndola por colaborar en esta entrada. Cualquier sugerencia será bien tomada en cuenta por nosotros aquí en su blog de confianza, Vegeméxico. Háganla llegar al correo que viene en la barra lateral.



Gumercindo prepara el ataque.


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Datos

El restaurante se llama Radha Madhava y está ubicado en San Andrés 25, Col. Parque San Andrés entre Tlalpan y Virginia, a 12 cuadras del Metro General Anaya, muy cerca de la clínica del Issste de Churubusco. Está del lado que no está el CNA, en dirección a Taxqueña. Tiene un horario de 1:00 a 5:00 pm y abre de lunes a sábado.

samosas