jueves, 25 de junio de 2009

Restaurante Radha Madhava


adentro del lugar


Hace unos cuantos meses recibí un alentador correo de una de las lectoras del sitio. Transcribo una parte del mismo a continuación:

“La razón principal por la que les escribo es para hacer la recomendación de un lugar (el restaurante Radha Madhava) [...] La comida es lacto vegetariana, Krishna, pero a veces hay opciones veganas. El menú cambia diariamente y te sirven ensalada, sopa, arroz o pasta y dos guisados, agua y postre por 50 pesos. Para acompañar el menú te ofrecen pan integral, samosas y a veces también chutney, unas salsas que se elaboran con diferentes frutas, tienen sabores agridulces y picantes. [En el restaurante Radha Madhava] la comida es deliciosa. Para mí no tiene comparación y sería sacrílego no compartirlo con la multitud."
Minerva nos platica un poco más sobre la elaboración de platillos en el restaurante:
"Para preparar los platillos utilizan diversidad de especias que al combinarse logran esos sabores que no se encuentran en cualquier parte, además de que mucho de lo que preparan son platillos tradicionales de la cocina indú, por ejemplo las samosas, que son unas empanadas hechas a base de harina integral que a veces va mezclada con diferentes granos como el ajonjolí, y que van rellenas de diversos guisados. O las koftas, que son vegetales capeados (sin huevo) servidos con salsa. Se puede disfrutar de un ambiente tranquilo y de un buen servicio. Pero lo más importante: esta comida no sólo alimenta el cuerpo. De verdad, como creen los devotos de Krishna, se siente que alimenta el espíritu y todo esto sin necesidad de carne."

En la redacción de Vegeméxico tomamos ávida nota de la recomendación y nos prometimos ir a visitar el restaurante cuanto antes. A mí me emocionó mucho la idea pues, a pesar de ser una ciudad grande, cosmopolita y multicultural, las posibilidades de comer comida indú en la ciudad de México son bastante, bastante limitadas. Sólo se puede comer en el Tandoor de Polanco (desembolsando un promedio de 200 pesos por persona) y en los ocasionales Hare Krishna.

En lo personal tenía casi un año sin comer samosas, y la idea de descubrir un lugar en el DF que se especializara en comida indú (sin duda una de las cocinas vegetarianas más complejas y ricas del planeta) despertó el frenesí de mi goloso interior. Sin embargo, apenas unos días después de que recibiéramos el correo se desató la locura de la gripe porcina, y como ustedes ya saben, los restaurantes en la ciudad de México cerraron sus puertas por dos semanas, por lo que la visita oficial de la comitiva vegemexicana al Radha Madhava se tuvo que posponer un poco.
La espera finalizó hace tres sábados, cuando por fin tuvimos la oportunidad de acudir. Se trata, efectivamente, de un sitio que queda fuera de lo que normalmente consideramos el espectro de influencia del vegetarianismo (está en San Andrés 25, Col. Parque San Andrés entre Tlalpan y Virginia, a unas diez cuadras del Metro General Anaya, muy cerca de la clínica del Issste de Churubusco) .

El lugar no tiene carta, sino que el menú del día es la única opción (cosa que podría presentar un problema para los veganos, pues el día en que fuimos el plato fuerte era una orden de tacos dorados rellenos con requesón). Al centro de la mesa va un chapati y una samosa (pan redondo y empanada de verduras al curry, acompañadas de chutney de tamarindo, muy sabroso), y los tres tiempos del menú incluyen sopa (el día que fuimos era de espinacas con coditos), ensalada (un montículo de hierbas un poco insípido pero aceptable), y plato fuerte (aquel sábado nos tocó la experiencia un tanto excéntrica de comernos la salsa verde de los ya mencionados tacos con pan hindú, acompañado de verduritas).
Para refrescarse: un vasote de agua del día (a nosotros nos tocó la de papaya, espesa, fría, sabrosa). Básicamente, se trata de una comida llenadora y abundante en un ambiente simple, rodeado de cuadros de Krishna, a un precio muy decente (50 pesos
por todo lo mencionado).

El lugar en definitiva vale la pena. Lo malo quizá sea que la cuestión indú es apenas un toque, no algo consistente (como ya mencioné, comí tacos dorados) por lo que los vegetarianos seguiremos en espera de que se abra un restaurante de comida de la India que sea auténtico y vegetariano al mismo tiempo (aunque si a alguno de los lectores le gustaría dispararme un viaje al Punjab para aprender recetas vegetarianas con la idea de que luego lo abramos juntos, no creo que me negaría)

Muchas gracias a Minerva Spíndola por colaborar en esta entrada. Cualquier sugerencia será bien tomada en cuenta por nosotros aquí en su blog de confianza, Vegeméxico. Háganla llegar al correo que viene en la barra lateral.



Gumercindo prepara el ataque.


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Datos

El restaurante se llama Radha Madhava y está ubicado en San Andrés 25, Col. Parque San Andrés entre Tlalpan y Virginia, a 12 cuadras del Metro General Anaya, muy cerca de la clínica del Issste de Churubusco. Está del lado que no está el CNA, en dirección a Taxqueña. Tiene un horario de 1:00 a 5:00 pm y abre de lunes a sábado.

samosas

1 comentario:

JORGE VINICIO SANTOS GONZALEZ dijo...

DIOSA HINDU RADHA:
La paradoja virtual y la paradoja divina de confirmar de que los Dioses hindúes no son condenadores de la humanidad (kriya yoga) está a punto de caducar porque mis calumniadores surrealistas de los vórtices virtuales que me exploran esotéricamente desde el año de 1,992 con la complicidad de mis vecinos contiguos a mi casa (son raksasas) y de las bandas de secuestradores de mi colonia quienes los protegen por ser razas arias de los tales están a punto de destruir la paz del mundo desde el año 2,012 pero ahora es culminante. Diosa hindú Radhá, mis calumniadores insisten de difamarme de violador sexual masoquista sin importarles a mi altruismo de haber alcanzado la paz del mundo por mis encarnaciones divinas de los Dioses aborigenes del mundo y del hinduismo como tambien del cristianismo y de los extraterrestres que incluye de mi nacion Guatemala por mi apología sexual de resarcirme masoquistamente por mis secuaces sexuales flatulentas de mi masturbacion recatada y abnegada del coito, por la cual, me calumniaron de violador sexual por infructuoso sexualmente con la excusa de difamarme de prevaricador quien decían que era un payaso macabro que juega con las emociones de la gente para inferirme con la calumnia de violador sexual por una necrofilia voyeurista popular frustrada por los tales. Los tales son envidiosos de mi personalidad humana más que de mi personalidad divina adquirida. La Vírgen Santa María del cristianismo no se da a vastos con ayudarme porque está socavada.

Atentamente:
Jorge Vinicio Santos Gonzalez,
Documento de identificacion personal:
1999-01058-0101 Guatemala,
Cédula de Vecindad:
ORDEN: A-1, REGISTRO: 825,466,
Ciudadano de Guatemala de la América Central.